REPORTER I.A.S.

 

 

Cuidado de la Salud

 

 

EL PIE Y SUS DOLENCIAS

 

Nuestros pies son la base del sistema osteoarticular y sus dolencias pueden afectar a todo nuestro cuerpo, al provocar defectos en la marcha o una inadecuada distribución del peso corporal. Por lo tanto, cuidar su salud es resguardar el bienestar integral, y ese cuidado debe comenzar desde muy temprano. En efecto, podemos hablar de las dolencias del pié en las distintas etapas de la vida.

Desde el punto de vista funcional, un niño puede nacer con alteraciones en las estructuras de los arcos, entre las cuales las más comunes son: 


• El pié plano, en el cual el arco interno está borrado, con su curvatura caída. Su función de amortiguación del paso se ha perdido, lo cual se complica cuando el niño está excedido en su peso o es obeso. Este problema requiere de un calzado adecuado, que aporte un buen arco y también un contrafuerte que está dado por la sujeción del talón, habitualmente desviado hacia afuera. 


• El pié BOT, una malformación congénita con consecuencias neuromotoras, puede determinar una desviación hacia adentro o hacia fuera; arcos muy pronunciados, como el denominado pié equino (o en punta), etc.

Muchas de estas alteraciones deben ser corregidas con cirugía, y todas ellas requieren de un calzado especial y plantillas adecuadas.

 

Para toda la vida

Cuando estas patologías no son corregidas, la persona tendrá trastornos en la marcha y dolor para el resto de su vida. Los pies sufrirán la formación de callosidades, durezas que se desarrollan como una protección contra una fricción no natural, y que terminan siendo muy dolorosas. Pero eso no es todo: los problemas se van trasladando en cadena hacia las articulaciones superiores (rodillas que pueden desviarse hacia adentro o hacia afuera; cadera) y la columna (lumbar, dorsal y cervical).

El abordaje de estas anomalías a través de ejercicios correctivos tiene un tiempo luego del cual ya no pueden corregirse. Hasta los 10/12 años es posible mejorarlas, mientras el pié no ha crecido demasiado. Luego de esa edad, la mala posición, el tiempo transcurrido y la incidencia del creciente peso del cuerpo hacen imposible su corrección mediante ejercicios. Las partes blandas y semiblandas que enfrentan, unen y articulan los huesos ya están malformadas. Sumado a esto, se altera la forma de los arcos (interno, externo y anterior) que es mantenida tanto por su misma estructura ósea como por la musculatura, sea del propio pie como la que proviene de la pierna y tiene una función tensora. El más importante es el tibial anterior, que se inserta inmediatamente por delante del tobillo y mantiene levantado el arco interno.

 

El calzado

Muchos de los problemas de los pies han sido generados por un calzado inapropiado. Además de que es importante permitirle caminar descalzo, el primer calzado que usa un bebé que comienza a andar debe respetar la funcionalidad del pié. Debe ser lo suficientemente blando como para permitirle percibir el contacto con el piso, de lo contrario pierde la función prensil de los deditos contra el suelo, los cuales dan el inicio a todo el movimiento del paso. Estructuras duras, poco flexibles, impiden esta percepción y atrofian esa funcionalidad.

Una alteración muy común son los denominados dedos en martillo, es decir, arqueados y sin flexibilidad en sus falanges. Por lo general la causa de este problema es un calzado duro y estrecho. Una vez instalado este problema, su única solución es la cirugía, cuyo postoperatorio y rehabilitación son por lo general sumamente dolorosos.

La práctica de los deportes exige también un calzado adecuado. Deportes muy difundidos, como el fútbol, requieren de botines sumamente duros, poco flexibles, los cuales impiden la funcionalidad a la que nos hemos referido. Si además de eso, y con el afán de evitar altos costos, compramos botines mucho más grandes para que el niño que está creciendo pueda usarlos más tiempo, incluso hasta cuando ya le van muy estrechos, los riesgos se acrecientan.                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

Adultos y ancianos

Problemas no atendidos en la niñez pueden acompañarnos toda la vida, requiriendo un calzado especial, plantillas apropiadas, etc. Pero otras alteraciones pueden adquirirse con el paso del tiempo. En las mujeres es muy común la deformación por un calzado que puede ser estético, pero absolutamente inapropiado: 


• Tacones altos, que fuerzan la estructura del pié, el tobillo y la pantorrilla. 


• Punta angosta: que junta los dedos hacia el centro, los presiona y los saca de su eje natural. El Hallux valgus, comúnmente conocido como juanete, que consiste en una pronunciada desviación del primer dedo (dedo gordo) por una desviación del metatarsiano, hueso inmediatamente anterior a los dedos. Es sumamente doloroso y se corrige con cirugía. 


• Calzado estrecho: por estética muchas mujeres usan una talla menor, lo cual comprime y origina los dedos en martillo.

 

La caída del arco anterior, que se encuentra inmediatamente por detrás de los dedos, genera mucho dolor porque comprime las partes blandas, entre ellas los nervios. Esto se corrige rápidamente con el uso de plantillas con una oliva metatarsial, llamada así por parecerse a una media aceituna.

En el caso de los ancianos, podemos observar pies que han sufrido una vida de agresiones, lo cual les provoca mucho dolor y malestar. Es esencial que el anciano recupere funcionalidad en una parte de su cuerpo que representa su primer contacto sensorial con el piso. Esto les devuelve seguridad en la marcha y previene accidentes y caídas.